jueves, 22 de enero de 2015

Diez cosas que debes saber antes de comprar aceites naturales en iHerb (o en cualquier página web)

Hace tiempo que quería hablar de unos aceites que he comprado, usado y hasta gastado de iHerb. 

Existe la costumbre de comprar en esta web porque se caracteriza por tener muchos productos naturales y sin parabenos y con precios bastante suculentos en dólares. Bien es cierto que muchos productos (como marcas americanas) son imposibles de conseguir en España pero en el caso de los aceites no es así, sino que la razón para decantarse por ellos es la comodidad (ya que incluir un producto más en el carrito de la compra on line no supone nada) unido al reducido precio al hacer el cambio de dólar a euro que ya os comentaba. Gracias a que se puede comprar por Internet no hay ni que levantarse del sofá.




Quien nunca haya usado aceites antes para el cuidado de la piel es más que probable que considere que son unos buenos aceites y muy recomendables, ya que no hay donde comparar. A mí me pasa eso con algunos, pero no con todos y ahora mismo me baso solo en los de la foto:

-- Parto de la base de que llevo siendo consumidora de aceite de rosa de mosqueta alrededor de unos diez años, por lo que soy capaz de distinguir cuándo un aceite es bueno o no. 

-- El aceite de argán lo empecé a usar hace unos cinco años, el de árbol del té hace un par de años, al igual que el de jojoba, y el de naranja apenas lo he usado.

Bien, antes de hablar de los aceites que he comprado en iHerb, me gustaría enumerar (en base a mi experiencia personal) las diez cosas que hay que tener en cuenta a la hora de comprar aceites ya sea en iHerb, en una web, supermercado o herbolario:

Primero - No es lo mismo un aceite vegetal que un aceite esencial. Los aceites vegetales (almendras, ricino, rosa de mosqueta, coco, jojoba...) se pueden aplicar directamente sobre la piel pero los aceites esenciales, que contienen la parte más nutritiva y beneficiosa de las plantas a gran concentración, deben ser diluidos en una base que puede ser  una crema, aloe vera o los mismos aceites vegetales. ¿Qué ocurre si nos aplicamos un aceite esencial directamente sobre la piel? Ya depende de cada una, pero hay que tener en cuenta que pueden irritar, provocar quemaduras al ser fotosensibles...

Por otra parte, también hay que tener en cuenta que un aceite vegetal y un aceite esencial no tienen nada que ver con los aceites minerales. Estos últimos derivan del petróleo, son incoloros e inodoros, no tienen propiedades, hidratan ya que permanecen en la superficie de la piel e impiden que la piel respire (forman una barrera impermeable entre la piel y el aire, además de retener la humedad). Y lo más importante, son baratos, por lo que se usan en cosmética ya que son buenos excipientes para los agentes activos y hacen que los cosméticos actúen mejor, puesto que la piel se mantiene sana, calmada y reparada. En una etiqueta los podemos identificar de la siguiente manera: aceite de parafina, parafina líquida, parafinum, petrolatum, aceite blanco, vaselina, mineral oil...


Segundo - Los aceites buenos son los de primera presión en frío (y mejor si son ecológicos, porque así no están adulterados por compuestos químicos), ya que mantienen intactas sus propiedades y componentes. Los que no lo son, suelen estar calentados para que así su productor obtenga mayores volúmenes y, por tanto, más beneficios porque así rellena más botes. Pero el aceite pierde efectividad.


Tercero - Leer en la etiqueta aceite puro 100%, puede significar que la proporción de aceite esencial que lleva el producto es puro, pero es probable que la cantidad pura sea sólo de 5%. Por tanto, podríamos estar ante un aceite adulterado con aceites vegetales, aceites aromáticos, sintéticos u otros aceites esenciales más baratos con un aroma parecido al original.


Cuarto - Los aceites hay que masajearlos para lograr su total absorción. No vale aplicar una gota y dejar que se absorba solo.

Quinto - No se deben mezclar los aceites esenciales con los de masaje, puesto que no penetrarán la epidermis. Se debe a que estos últimos pueden llevar parafinas (proceden del petróleo) para facilitar su deslizamiento por la piel. Este es el efecto que buscan los fisioterapeutas o masajistas. 

Por tanto, si buscas un aceite para mezclar con nuestra crema hidratante facial y te encuentras ante uno barato (y normalmente en bote grande) y que en la etiqueta indica que es aceite de masaje, no sirve.

Sexto - Los aceites esenciales no se deben echar directamente sobre el agua en la bañera, sino en el gel. De lo contrario, no se mezclaría con el agua y podría irritar la piel debido a su gran concentración y capacidad para penetrar en los vasos y torrente sanguíneos. 

Esto es lo que siempre se dice pero yo no lo cumplo y salgo hidratadísima del baño. Aunque a veces algo colorada, todo hay que decirlo.

Séptimo - Mezclar como máximo cinco aceites esenciales. Tiene su lógica, ¿pero entonces qué pasa con los concentrados de no sé cuantos aceites que nos venden? pues que de esencial debe tener poco... ¿no? 

Además, es mejor mezclar los aceites vegetales y esenciales en el momento en que se vayan a usar. De lo contrario, pueden deteriorarse unidos por el reposo.

Por ejemplo, prefiero hacer uso las gotas que voy necesitando cada día y no mezclar el aceite de rosa de mosqueta y el de argán en una misma crema. Si de hace no pasa nada y me consta que mucha gente lo hace pero yo prefiero hacerlo cada día o bien usar las gotas directamente sobre la piel.

Octavo - Los aceites buenos se absorben rápido. Los que no lo son, se quedan en la superficie.

Por eso se oye mucho: "no uso aceite para la cara porque me mancha el pelo". ¿Perdón? ¿dos gotas de aceite con la crema hidratante mancha el pelo? ¡pero si se absorbe rápido! Claro, pero depende del aceite que se use.


Noveno - Algunos aceites difíciles de conseguir (y, por tanto, caros), se venden como aceites esenciales a precios bajos, siendo realmente fragancias

¡Cuidado! ¡Y más si se compra por Internet porque ahí todo vale!

Décimo - No se deben comprar aceites que no estén presentados en envases de vidrio oscuros. De lo contrario, estarán dañados por la luz. Además, los aceites se han de conservar en lugares oscuros

Este punto es verdad como la vida misma pero el aceite de argán que viene de Marruecos o que venden allí mismo, te lo encuentras en un bote de plástico transparente. ¿No te has fijado que en los puestecitos que ponen en la calle ves aceite de argán y es casi blanco pero te sacan uno que no estaba expuesto al público y tiene otro color?

Es más, el ejemplo claro es el que le pasó a Hermano Envuelto en Crema. Usa aceite de rosa de mosqueta y lo dejó a plena luz, siendo el envase de vidrio pero transparente. Pues se le quedó blanco y al usarlo es aceite y ya está. Ni color, ni propiedades,  ni nada de nada.


Ahora paso a contar mi experiencia con los aceites de iHerb y aplicamos los puntos que acabo de enumerar:

1) Aceite de argán (Argan Oil) de Aura Cacia
2) Aceite de árbol del té (Tea Tree) de Jason 
3) Aceite de jojoba de Heritage Store
4) Aceite de naranja de Now Solutions
5) Aceite de rosa de mosqueta de Now Solutions
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1) Aceite de argán (Argan Oil) de Aura Cacia


* ¿Por qué lo elegí?
Ya había tenido aceite de argán y en esta ocasión buscaba uno con dosificador y que fuera 100% puro. Éste es aceite esencial puro (viene detallado en la etiqueta posterior del envase) y lo quería para mezclarlo con las cremas hidratantes y, muy importante, para aplicarlo por debajo de las pestañas inferiores para atenuar las arruguitas y las patas de gallo que suelen salir a medida que una se hace mayor.

Entonces, elegí éste de la marca Aura Cacia porque veía que era orgánico y costaba 11´50 dólares. ¡Qué más podía pedir! ¡con lo caro que es el aceite de argán!

* ¿Cuál es la realidad?
He aceite de argán anteriormente y hace poco me lo trajeron de primera presión en frío de una cooperativa de Marruecos y su color y olor no tiene nada que ver con el de la foto que os muestro de iHerb. Los colores son parecidos, pero no iguales (el de iHerb es más blanco y el de verdad es amarillento) y el de iHerb huele ligeramente a aceite de oliva (sin llegar a imitar el olor exacto), mientras que el de Marruecos evoca al olor de las avellanas; es un olor puro, muy natural, agradable... 


La verdad es que los resultados con el aceite de iHerb son buenos puesto que hidrata en profundidad. Por una parte, me cuesta pensar que sea un aceite mezclado pero la realidad es que el color y el olor no tienen nada que ver con el puro. Así que lo llevé a una experta en aceites que regenta un herbolario y en un primer momento me dijo que , sin duda, parecía aceite de argán, pero al extenderlo sobre la piel y olerlo, le dio que pensar que estaba ligeramente mezclado con aceite de almendras.

Izquierda: aceite de argán de iHerb / Derecha: aceite de argán de una cooperativa de Marruecos


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2) Aceite de jojoba de Heritage Store




* ¿Por qué lo elegí?
Mi idea era comprar un aceite de jojoba para mezclar unas gotas por la noche con mi crema hidratante o sérum y otros aceites. Y así fue. Tras usarlo me he levantado sin brillos por la mañana pero con el paso de las horas, una vez maquillada, los brillos siguen ahí.


* ¿Cuál es la realidad?
La verdad es que de este aceite no puedo decir nada porque es la primera vez que lo usaba y no lo he llegado a gastar. Pero tampoco he notado unos resultados tan sorprendentes como para no poder prescindir de él. Me imagino que eso ocurrirá con cualquier aceite de jojoba pero esa ha sido mi impresión.

Lo que sí tengo entendido es que el aceite puro es bastante amarillento y su olor es fino... el de iHerb es blanco y no huele a nada. Sin ser experta, me da qué pensar...


3) Aceite de árbol del té de Jason




* ¿Por qué lo elegí?
Este aceite es uno de los que descubrí cuando empecé a leer blogs y quería hacerme con él, sobre todo porque lo habían incluido a la hora de hacerme limpiezas faciales y me había encantado. 

Además, también tenía un tónico con árbol del té (de él os hablé en la reseña Loción purificante para pieles grasas y con imperfecciones de Cattier con menta, aceite del árbol del té y aloe vera) que me encantaba. Y cómo no caer rendida ante las propiedades que esconde.

¿Cuál es la realidad?
El envase no indica si es aceite vegetal o esencial pero tengo entendido que el aceite de árbol del té es siempre esencial. De este producto, al igual que del anterior, tampoco puedo decir nada. Sí he testado otros y son del estilo, además de que el olor tan característico y fuerte lo mantiene. Pero es muy blanquito... totalmente transparente.

En cuanto a resultados, me gusta mucho y lo he usado directamente sobre la piel, aunque los granitos si tienen que salir no van a a dejar de hacerlo, sí es verdad que su acción bactericida se nota y mucho

Este aceite es esencial por lo que se suponer que habría que diluirlo. Pero más de una vez me han dicho en herbolarios que precisamente no está contraindicado el uso directo sobre la piel del aceite del árbol del té. Ojo, solo aplicación directa sobre un granito. Para toda la cara ya sí habría que diluirlo.


4) Aceite de naranja



* ¿Por qué lo elegí?
Me hicieron una limpieza facial con un tratamiento de cítricos que me encantó y me dejó la piel muy pero que muy luminosa (no brillosa). Así que compré este aceite a muy buen precio para hacerme alguna mascarilla en casa.

* ¿Cuál es la realidad?
Este aceite sí es de color naranja pero tampoco muy intenso (veo mucho más naranja el aceite de rosa de mosqueta puro y de primera presión en frío). Debí leer en la etiqueta que era aceite esencial, no vegetal. Por tanto, no se puede aplicar sobre el rostro y ya está. Lo hice una sola vez y no me pasó nada y, salvo el fuerte olor a zumo de naranja con un final extraño que no me terminó de convencer, no noté ni luminosidad ni tampoco tuve efectos adversos.

No creo que lo use en mascarillas porque no me dice nada y para usarlo como ambientador en su correspondiente quemador no sé, porque el olor me empalaga demasiado.


5) Aceite de rosa de mosqueta


* ¿Por qué lo elegí?
Eso digo yo... por mi casa, por mis manos y por mi cara han pasado un sinfín de botes distintos de aceite de rosa de mosqueta. 

Desde que Mamá Envuelta en Crema tuvo una horrible quemadura en la cara ocasionada por una toallita desmaquillante (sí, verídico, de eso hace ya unos quince años y no soy capaz de encontrar foto alguna para enseñaros el destrozo) el aceite de rosa de mosqueta no ha faltado en casa. La quemadura pasó por varios dermatólogos y ninguno supo cómo erradicarla. Hasta que a Mamá Envuelta en Crema le dijeron que el aceite de rosa de mosqueta era lo que usaban en las unidades de quemados de los hospitales... y no era para menos. ¡Fue magia! Así que, desde entonces, lo usamos para todo y, más todavía, para la cara porque termina con las cicatrices y regenera, nutre y calma la piel. A mí no me sirve para manchas solares pero otro tipo de manchas sí que combate.

El de iHerb me pareció excesivamente económico (unos 6 dólares) para el precio tan elevado (200 euros el litro) que suele tener el aceite de rosa de mosqueta bueno. Y en la descripción pude leer que era puro, aunque no veía por ninguna parte que fuera de primera presión en frío.

También quiero aclarar que, sin saber el motivo, he usado algunos aceites de rosa de mosqueta de primera presión en frío, más amarillo o más anaranjado, y unos me han gustado más que otros. Insisto en que si todos eran de primera presión en frío, alguna diferencia habría. Aparte de que el aceite de rosa de mosqueta bueno es el de Chile.

* ¿Cuál fue la realidad?
Un aceite blanquecino con olor a aceite de rosa de mosqueta pero no tiene nada que ver con los aceites buenos, ecológicos y de primera presión en frío. Éstos últimos se caracterizan, además de por sus auténticas propiedades, por tener un color más potente.

En cuanto al olor, en mayor o menor medida, todos mantienen ese olor peculiar que no es precisamente a rosas, sino a rancio, pescado y similares.

Lo peor de todo es que, independientemente de la calidad de este aceite de rosa de mosqueta, juraría que es aceite de rosa de mosqueta, ya sea calentado varias veces después de la primera presión en frío, perdiendo así gran parte de sus propiedades o bien mezclado con el versátil aceite de almendras. Pero la piel no la deja mal. Por tanto, en mayor o menor medida, algo de aceite de rosa de mosqueta contiene desde luego pero el aspecto de la piel tras su uso se puede deber a otros componentes que lleve y que dejen la piel así, al menos en apariencia pero sin llegar a penetrar. Es el caso de las siliconas sobre la piel, que te deja nueva pero no es un aspecto saludable, sino que se queda solo en la superficie.



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Veredicto final:
- Tras haber comprado estos aceites en iHerb he llegado a la conclusión de que prefiero comprarlos en herbolarios. La verdad es que son un poco más caros pero sé lo que estoy comprando, además de que me llevo aceites puros, sin mezclas y con todas sus propiedades. 

- En iHerb son muy baratos, pero la experiencia me dice que algunos están mezclados y calentados porque un aceite de buena calidad en la vida puede ser tan barato y el olor y color no se corresponden con los de los aceites puros. Y se nota, además, en los resultados. 

- Las marcas que comercializa iHerb son muy inteligentes porque venden los aceites en envases oscuros por lo que se entiende que dentro hay un buen producto que no debe dañarse con la luz solar. Y que simplemente cumplan con ésto, no quiere decir que también lo hagan con los estándares de Sanidad. Más que nada porque muchos productos se comercializan sin los controles pertinentes.

- Los dosificadores de los envases de las marcas que vende iHerb no son nada funcionales porque cuesta la vida que salga la gota, excepto con el dispensador del aceite de argán que he mostrado.

- Así que iHerb me sigue gustando para productos que no puedo conseguir en mis tiendas habituales pero no para aceites naturales.

¿Incorporas los aceites a 
tu rutina de belleza?
¿Has probado estos aceites? 
¿me haces alguna recomendación 
al respecto? ¿cuáles son tus 
imprescindibles de iHerb? ¿qué no 
volverás a comprar en esta web?



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martes, 20 de enero de 2015

Nueva York VI: Lo que nadie te cuenta y no viene en las guías

Aún recordamos con cariño y nostalgia nuestro viaje a Nueva York. El Señor Untado en Crema y yo llevábamos deseando visitar esa gran ciudad desde hacía tantos años que cuando llegó la hora, casi ni nos lo creíamos. Habíamos leído guías de viaje, consultado foros, escuchado consejos de quienes ya habían estado y visitado blogs. Sin embargo, una vez allí nos dimos cuenta de que había muchas cosas que nadie te cuenta y que no está de más saber, sobre todo para no perder el tiempo porque, una vez en Nueva York no se quiere desaprovechar ni un solo segundo y hay que tener en cuenta que el cansancio hace mella...

Con esta entrada solo pretendo contar nuestras impresiones basadas en nuestra experiencia personal de nuestro viaje a Nueva York en verano (fuimos en septiembre de 2014), pero no encontraréis historia ni nada que ya venga más que detallado en las guías de viajes. Pero sí os podéis hacer una idea general de qué visitar en Nueva York, aunque allí hay mucho más que ver.


1. Estatua de la Libertad
2. Williamsburg, barrio judío
3. Guggenheim Museum
4. Intrepid Museum
5. Puente de Brooklyn
6. China Town
7. Little Italy
8. Memorial del 11 S
9. Battery Park
10. Central Park
11. Tienda Lego
12. Bronx
13. Times Square
14. Wall Street
15. Queens
16. Flea Market
17. Americam Museum of Natural History
18. La ruta del shopping


1. Estatua de la Libertad
La Estatua de la Libertad es el símbolo indiscutible de Nueva York. Irse sin verla es más que un pecado... eso es lo que se puede pensar pero la realidad se asemeja a lo que ocurre cuando viajamos a París y visitamos el Louvre deseosos de materializar, por fin, La Mona Lisa. No es que la Estatua de la Libertad se vea a través de un cristal y a una distancia que hace parecer que miramos un sello -como en el caso de la Gioconda de Leonardo Da Vinci- pero sí es verdad que se divisa de lejos, tanto que no llegas a sentirte una miniatura a su lado.

La razón es bien sencilla y es que lo impactante es ver de frente semejante monumento de 46 metros de altura. Para ello, una muy buena opción es hacer uso del Staten Island Ferry (conecta Manhattan con Staten Island) que es gratuito, aunque también se puede visitar la Isla de la Libertad donde se ubica la estatua.

Una vez en la terminal del Ferry se ve multitud de gente esperando. La puerta es enorme y todo el mundo se planta delante. A quien le interese coger los mejores sitios, lo más recomendable es situarse en el lateral derecho, ya que por ahí es más sencillo hacerse un hueco y entrar antes. Además de que dentro del Ferry la zona buena también es la derecha. Lo he dicho de forma discreta pero me refiero a colarse y lo digo así porque no es colarse propiamente ya que no hay colas bien formadas ni se puede pedir "la vez", como si de la frutería se tratara. Ahí es la ley del más fuerte y si uno no va espabilado, es que directamente se queda sin sitio porque toda la educación que se puede ver en muchos sitios neoyorquinos, ahí se pierde y, como poco, te aplastan.

Bien, una vez en el Ferry hay dos plantas para sentarse, ya sea en interior o en exterior. Aunque hace más frío (hay que llevar algo de abrigo) conviene más situarse en exteriores ya que se aprovechan mejor las vistas.

Si el viaje se hace de día, la estatua se ve y los barcos tipo "pirata" quedan chulísimos en las fotos. En cambio, si se hace de noche, la visibilidad está más limitada pero la iluminación de los edificios es tremenda y también queda como resultado una bonita postal. De cualquier manera, nuestras cámaras no consiguieron captar tanta belleza. Lo bello de la estampa permanece en nuestras retinas.

Vistas de la Estatua de la Libertad desde el Ferry (gratis)

Esto es lo más cerca que se puede ver la Estatua de la Libertad desde el Ferry
Vistas de la Estatua de la Libertad anocheciendo

De noche se ve la Estatua de la Libertad y los edificios de Manhattan

Aunque el viaje gratis en ferry se aproveche para ver la Estatua de la Libertad, no hay que olvidar que se trata de un transporte más en la ciudad que se utiliza para cruzar desde Manhattan a Staten Island y viceversa (el recorrido dura unos 25 minutos), por lo que una vez finalizado el trayecto hay que dar marcha atrás. Para ello, hay que bajarse del ferry y hacer de nuevo la cola. Es imposible quedarse dentro ya que hay revisores que se encargan del desalojo. Si no entras en esa partida de gente, tendrás que esperar al próximo y tiempo perdido es Nueva York es tiempo que no se vuelve a recuperar y que te privas de ver muchas cosas. Por tanto, hay que seguir la táctica de situarse por los laterales ;-)

Horarios del Ferry 



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2. Williamsburg, barrio judío
Entre nuestros planes no estaba pasarnos por Williamsburg, el barrio de los judíos ortodoxos que se ubica en el barrio de Brooklyn, pero lo descubrimos durante nuestra excursión de contrastes (no somos nada dados a las excursiones guiadas pero el recorrido incluía zonas a las que era mejor ir acompañado y también estaba el sobreañadido del autobús que permitía un mayor aprovechamiento del tiempo) y no pasó inadvertido para nosotros. Tanto, que decidimos ir un día por nuestra cuenta.

Lo que llama la atención es la indumentaria de hombres, mujeres y niños. Sabía de sobra cómo vestían los hombres, con su peculiar sombrero negro (como curiosidad, se elaboran en Sevilla), las casacas negras, las barbas y los tirabuzones largos a cada lado de las orejas. Pero lo que no me imaginaba es que los niños eran clones de sus padres... tan pequeñitos y calcados. 

Por otra parte, las mujeres no son nada sexys, desde el punto de vista occidental, claro está. Visten ropas oscuras, faldas largas que cubren más allá de las rodillas, medias hasta en verano. Y las casadas se cubren la cabeza con pañuelos o pelucas que no son nada baratas. Incluso algunas van rapadas ya que el pelo se considera algo sexual que solo debe estar al alcance del marido.

En cuanto a los menores, en el colegio tienen una entrada para niños y otra para niñas. Por mucho que nos hubieran contado o hubiéramos leído, era como estar en una película. Era otro mundo.


Entrada al colegio para niñas





Según recomendación del guía de la excursión de contrastes, comimos en un restaurante judío donde, de acuerdo con sus costumbres, no mezclaban leche y carne. Así que servidora, intolerante a la lactosa, se zampó una hamburguesita la mar de rica con todos sus aparejos ;-)

Nos hubiera gustado mezclarnos un poco más en el ambiente pero lo cierto es que el rato que pasamos en ese barrio con la excursión de contrastes no dio para mucho y cuando ya volvimos los dos solos, era sábado (ellos lo denominan Shabat) y es su día sagrado por lo que no se trabaja y todo permanece cerrado. Mal día para hacer la visita, pero sí pudimos ver una indumentaria diferente, caracterizada por gorros circulares de pelo que lucen los hombres casados.

A modo de curiosidad, según nos contaron, intentan tener ajenos a los niños a la realidad que se vive en otros barrios. Y lo llamativo es que según íbamos paseando, cuando los niños nos miraban, los padres les hacían seguir hacia delante. Y pasó lo que tenía que pasar... nos perdimos y tocaba preguntar. Un judío muy amable nos atendió (bueno, a mí ni me miró pero al Señor Untado en Crema lo trató de una manera increíble); miró el mapa, le explicó cómo llegar hacia nuestro destino y encima sabía un poco de español.


3. Guggenheim Museum
Esta fue una de las grandes decepciones para nosotros ya que esperábamos mucho de él y cuando llegamos más de la mitad de las instalaciones estaban cerradas por cambio de exposiciones y por mantenimiento, ya que parte se correspondía con muestras fijas. No venía indicado en ninguna parte y las entradas las vendían al mismo precio. Ante esto, no es mala idea informarse de qué se puede ver en cada museo en el momento de la visita.

Lo que sí es muy bonito es el edificio por fuera ya que su forma circular merece una foto.


4. Intrepid Museum
Portaaviones (Intrepid Museum)
A la derecha, uno de los muchos aviones en tamaño real que se pueden ver. Este es un Harrier, un avión que puede despegar de manera vertical, sin coger carrerilla

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Es uno de los museos más caros de los que visitamos en Nueva York pero también es de los más completos, entretenidos y bonitos. Yo, personalmente, me lo hubiera saltado pero el Señor Untado en Crema ama los aviones por lo que era visita obligada. Y tengo que reconocer que fue un acierto porque se congregan un portaaviones, un submarino, un transbordador espacial y un concorde en un único espacio. Es un lugar enorme, además de muy fotogénico con posibilidades en exteriores e interiores. Aparte, dentro hay un Au Bon Pain por si se quiere comer algo con mucho sitio para sentarse.

Hay que tener en cuenta que nada más entrar para comprar la entrada hay una cola delimitada con cintas que van formando un laberinto que hay que respetar aunque no haya nadie. Y cada pocos metros te encuentras a un trabajador del museo que te pregunta que si vas a comprar la entrada... Es obvio que si estás en la cola es para comprar la entrada pero te lo preguntan varias veces y de paso te saludan.

En cuanto a la visita al submarino, si tienes claustrofobia lo mejor es que no accedas ya que, una vez iniciada la visita no se puede dar marcha atrás y las dimensiones de su interior son algo estrechas. Es más, antes de formar el grupo para entrar te piden que intentes pasar por una ventana tipo ojo de buey pero más alargado y ancho y si no se cabe o cuesta introducirse (hay que agacharse un poco), no se puede visitar el submarino. La razón es que esa es la forma que tienen las puertas en el interior del submarino.

En definitiva, merece la pena entrar. 


Una vez se sale del Intrepid Museum, si caminamos hacia la derecha nos encontramos un paseo inmenso (West Street) -compuesto por varios parques y vistas al río Hudson- que nos lleva hasta el centro financiero. 


West Steet




Chelsea Piers


Por el camino hay zonas donde se puede tomar el sol, hacer fotos con vistas muy bonitas, comprar helados riquísimos (son puestecitos itinerantes pero merecen la pena) y un sitio que nos llamó mucho la atención fue The Sport Center at Chelsea Piers. Se trata de un club deportivo donde se pueden realizar distintas actividades. Era un domingo por la mañana y sobre las diez ya se podían ver niños de todas las edades haciendo deporte, como fútbol, o practicando gimnasia rítmica, todo bajo techo y varios monitores.



Nos encontramos una explanada con normas para practicar con el monopatín (mucha disciplina y niños muy entregados). 







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Aparte, nos gustó -más que nada porque sí lo habíamos visto en las películas pero en España no se estila- ver gente practicando lanzamientos de golf




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5. Puente de Brooklyn
No es tan largo como me habían dicho. Lo cruzamos a pie el tercer día de estar en Nueva York, cuando ya estábamos con falta de movilidad en las piernas de las caminatas que llevábamos. E insisto, no nos pareció tan largo.

Aquí hay que advertir el hecho de que el puente tiene una anchura normal pero está dividida en varios carriles, para peatón y para bicicletas. Así que hacerse fotos no es fácil porque lo cruza muchísima gente y los ciclistas van muy rápido. También no está de más ir provistos con agua, sobre todo si el sol aprieta, porque no se encuentran sombras. Por no hablar del protector solar, más que necesario, ya que te quemas igual que si estuvieras en la playa.

Vistas del Puente de Brooklyn


El Puente de Brooklyn está dividido en carriles... ojo con la velocidad de las bicicletas al hacer las fotos

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6. China Town
China Town es el paraíso de las falsificaciones. Es imposible dar un paso sin que te ofrezcan relojes, bolsos, carteras... y para ello te invitan a que les sigas a un lugar no visible. Y es que todo lo que no está en un escaparate no es legal venderlo pero tampoco comprarlo.

Aparte, fue una zona que no nos gustó nada... una imagen dice más que mil palabras y nada más viendo la oferta culinaria, daban ganas de salir corriendo.

Mercado en China Town

7. Little Italy
No nos pareció nada del otro mundo. Eran calles repletas de restaurantes italianos y para de contar.

Lo que sí coincidió fue con el festival de San Genaro pero la traducción real, al menos para nosotros, fue "velada de barrio", para entendernos. Había algunas atracciones, puestecitos de comida y poco más. 

Me imagino que una persona que pueda comer de todo lo hubiera vivido de otra manera pero yo que no tolero la lactosa, no pude probar las pizzas ni nada. Así que nos fuimos.

8. Memorial del 11 S


Una de las fuentes en el lugar donde se encontraba una de las Torres Gemelas

Nuestra visita a Nueva York coincidió con el aniversario del 11 S y hubo algo que nos llevó hasta la zona cero.

Donde estaban las Torres Gemelas ahora hay dos fuentes enormes en cuyos muros se encuentran los nombres de los fallecidos. Por ello, en cada nombre los familiares dejaban flores y otros recuerdos, como grullas de papel y otros detalles.

Había familias y muchos turistas y el caso es que el ambiente se respiraba diferente... la tristeza se introducía en todo el que pasaba por allí y se veía a gente que llegaba, hacía dos fotos y se les caían las lágrimas.

Había un grupo de amish, por lo que es probable que algunos de los fallecidos pertenecieran a esa comunidad.



Grupo de amish en el Memorial del 11 S











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Algo que me encantó y aplaudo fue el respeto a la hora de trabajar (al menos aparente) a los medios de comunicación. En una zona próxima a la zona cero (fue por la conmemoración del 11 S pero se veían medios, como es normal, durante el resto de los días y en otras zonas que no tenían nada que ver) había sitios habilitados para aparcar las unidades móviles, cámaras en medio de una plaza sin vigilancia in situ (y nadie robaba, algo impensable al menos en Sevilla -sin ánimo de generalizar pero sí es una dinámica más que habitual si se es realista- porque no puedes dejar un trípode o la mochila con las baterías, por poner ejemplos, y darte la vuelta porque cuando vuelves ya no está), zonas cercadas para montar los equipos. Y casi se me caen las lágrimas al ver a una periodista en la calle con su mesita y todo, preparando su texto. ¡Eso no se ve nunca! Por no hablar de periodistas haciendo directos o grabando y que la gente no saludara por detrás ni les interrumpieran para preguntarles: "¿eso dónde sale?" o cualquier otra cosa. Aunque en el micrófono se vea claramente el canal y si es radio o televisión, los curiosos preguntan sí o sí, aparte del día y hora de emisión, claro está. Nunca lo he entendido y que te interrumpan en plena entrevista, por ejemplo, no es lo más idóneo. Más que nada porque se pierde el hilo, porque hay que repetir, se pierde tiempo... y el periodista a fin de cuentas lo que está haciendo es trabajar.





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9. Mirador Top of the Rock (Rockefeller Center)
Vistas del Empire State desde el Top of the Rock
Quien viaja a Nueva York lleva en su lista subir al Top of the Rock y al Empire State. Sin embargo, si te paras a pensar te das cuenta de que ambos ofrecen muy buenas vistas y que lo que merece mucho la pena es divisar el Empire State. Por tanto, si te quieres ahorrar dinero y tiempo, lo mejor es subir al mirador Top of the Rock. 

En Nueva York hay cola para todo y para comprar la entrada no podía ser menos. Y la mayoría de los lugares de interés ofrecer un guardaropas sin coste alguno. En cambio, esto no ocurre con el Top of the Rock. Aquí no hay taquillas para dejar bolsos, mochilas, compras, paraguas o abrigos por lo que debes dejar en el hotel cualquier objeto que se considere non grato, como puede ser el caso de las navajas suizas. Si por casualidad la llevas y olvidas sacarla, irá directamente a la basura. Te dan la opción de que metas la mano en la basura cuando termines la visita pero te advierten de que es muy probable de que se haya cambiado la bolsa cuando llegues... estos americanos son mortales. Así que si te pasara algo similar, lo mejor es pedir el reembolso de la entrada y volver en otro momento. 


Por otra parte, te intentarán vender una especie de "plano" para saber con qué se corresponde cada edificio que se divisa. En cambio, es dinero que os podéis ahorrar ya que esa misma imagen con las identificaciones pertinentes es lo que ocupa la pared del lugar donde se compran las entradas. Te dejo la foto:



Almuerzo en lo alto de un rascacielos
Una vez pasados los controles, te querrán hacer una foto (para luego vendértela) que simula la famosa imagen conocida como Almuerzo en lo alto de un rascacielos, en la que once albañiles en 1932, durante la Gran Recesión, comen sobre una viga de acero mientras se construía el Rockefeller Center (en aquella época uno de cada diez neoyorquinos estaba desempleado y quien trabajaba en la construcción de semejante edificio se enfrentaba a condiciones tan duras como se muestran en la imagen).

Si no vas a hacerte la foto y tampoco quieres comprarla, puedes abandonar la cola y seguir adelante. 

Entonces, te guiarán hasta un ascensor y una vez en la primera planta, ya cada turista va por libre. Mi consejo es que te despegues de la multitud y subas hasta la última planta porque en las primeras plantas hay cristales que dificultan la toma de fotografías, porque son paneles con cortes y por los reflejos. Por el contrario, en la última planta no los hay y las vistas son aún mejores. Nosotros nos dimos cuenta cuando habíamos hecho filigranas para tomar buenas instantáneas.

Cristales de las primeras plantas del Top of the Rock que interrumpen las vistas y se reflejan en las fotos. Para evitarlo, haz las fotos desde la última planta.


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9. Battery Park


Aquí captó nuestra atención un grupo de chicos sin camiseta y con mucho rollo que iban reclutando turistas, les pedían cinco o diez dólares (no lo recuerdo con exactitud) y poniéndolos en fila. Cuando ya tenían el grupo hecho, saltaban sobre ellos y cada uno a su casa... No fue nada espectacular pero es una manera fácil de perder dinero y de que traten como a un guiri, según nuestra opinión. Nosotros fuimos meros espectadores, no caímos.


10. Central Park





Se sabe que Central Park es un lugar inmenso y que lo normal es perderse. Lo curioso es que es un parque donde se respira respeto por encima de todas las cosas. 

Me sorprendió ver el zonas donde sí se puede montar en bicicleta y otras donde los ciclistas tienen que dejar de pedalear e ir a pie, no se puede fumar bajo ningún concepto (y la gente lo cumple, además en la puerta de los edificios, en general, no se puede fumar, hay que alejarse unos metros para no molestar a quien accede), hay ardillas por todas partes, hay zonas para cargar la batería del móvil (con los cables en su sitio, no arrancados) y zonas donde los perros pueden estar sueltos y otras donde no. Esto último se da en muchos otros espacios al aire libre en Nueva York.



11. Bryan Park



Bryan Park


Basuras que se acumulan en las aceras neoyorquinas
a lo largo del día. No hay contenedores
Otra de las cosas estupendas que tiene Nueva York es que hay sitio para descansar por todas partes, incluso con sillas y mesas, por lo que puedes comprar un tentempié y sentarte con tranquilidad. A mí me sorprende que las sillas y las mesas nadie se las lleve y que no haya desperdicios por el suelo ni en las mismas mesas, ni animales sueltos, ni excrementos... es otro mundo.

En cambio, la otra cara de la moneda son las calles de Manhattan. Debido a los atentados terroristas de las Torres Gemelas, hay seguridad por todas partes (muchos policías vestidos de paisanos) y eso incluye el hecho de que no haya contenedores (sí papeleras, pero abiertas). Por tanto, a medida que avanza el día los locales de comida van sacando la basura y el olor de las calles no es el más agradable, por no hablar de los ríos de lixiviado que se formaban en el suelo con un hedor que no es Chanel número 5, precisamente. 
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12. Teleférico Roosevelt Island



Vistas desde el teleférico
En la esquina de la 2th Avenida con la 60th se encuentra el teleférico que conecta la ciudad con Roosevelt Island.

Lo ideal es acceder solo cuando tengas la metro card. Se trata de un bono de transporte que incluye metro, autobús y teleférico de manera ilimitada durante los días contratados. La metro card es necesaria sí o sí, a no ser que elijas la opción de desplazarse en taxi, por lo que lo mejor es esperar a tenerla para no tener que pagar el billete.


Una vez en Roosevelt Island, estas son las vistas:



Vistas de Manhattan desde Roosevelt Island




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Esta es otra de las zonas donde en verano el sol quema y apenas hay sombras... el paseo puede ser muy complicado, así que ve provisto de agua, gafas de sol, una gorra (lo que necesites para estar a gusto).


13. Tienda Apple



Aparte de ser una tienda impresionante y parada obligatoria para todo amante de la tecnología, destaca por su aire acondicionado, sus cómodos poyetes interiores para sentarse, su servicio limpio y su wifi, todo gratis


No está de más hacer alguna paradita para descansar y aprovechar el wifi para marcarse unas palabritas con la familia con el Tango o mandar unos whatsapps, ya que hay que tener en cuenta la diferencia horaria. Yo llamaba a Mamá Envuelta en Crema desde el hotel cuando me levantaba a las siete de la mañana y en España era la una de la tarde, así que si me encontraba una tienda Apple me daba tiempo de decirle buenas noches ;-) o también de enviarle alguna foto.


También dejé ahí al Señor Untado en Crema mientras yo echaba un ojo en Century 21.



11. Tienda Lego

Ya seas pequeño o grande seguro que te gustará ver el dragón con piezas lego que atraviesa la tienda. No es por nada, pero a quien alguna vez haya pasado por Alcalá de Guadaira (Sevilla) seguro que ese dragón le recuerda al puente de la entrada ;-)

Hay que advertir que el dragón está en el techo y que como mucho podremos subir la escalera para aparecer a la izquierda de la cabeza para hacernos la foto porque al otro lado está la caja para pagar y no se puede acceder.


Y la cola tendrá que aparecer en una foto aparte porque es imposible hacer otra cosa.



Dragón de Alcalá de Guadaira (Sevilla)



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12. Bronx
La misma excursión de contrastes que contratamos incluía una visita al Bronx. Hay quien decide ir por su cuenta pero nosotros fuimos precavidos y cómodos, todo hay que decirlo, porque después de andar más de la cuenta, que te paseen un día en un autobús (si vas un periodo considerable de tiempo, no tres días y vuelta a casa) no está de más.










El guía nos contaba anécdotas similares a las que se ven en las películas y todo se resume en temor, establecimientos y casas protegidos por rejas y el detonante final es una bala alojada en la cabeza. Incluso pasamos por una zona en la que se encontraba un grupo de pandilleros y eso atrapó toda la atención del guía. Tanto que hice un par de fotos desde el bus.



Pandilleros (foto desde el autobús)

El Bronx se recorría en bus y no todas las zonas. Solo nos bajamos para hacer algunas fotos en el Estadio de los Yankees y en determinados grafittis, pero nada más.






En cuanto al peligro, nos contaron que estábamos pasando por una calle donde la semana anterior habían asesinado a un chico. Aún había algunos restos de sangre en el suelo... En cambio, una joven camarera dominicana que servía el desayuno en el hotel me contó que ella vivía alquilada en el Bronx y, al saber lo que nos había contado el guía, se llevó las manos a la cabeza. Ella decía que el Bronx no era así, que había zonas peligrosas pero que un tiroteo podía darse también en Brooklyn o Manhattan.



13. Times Square




Nueva York es la ciudad que nunca duerme pero eso, sobre todo, lo lleva a rajatabla Times Square. Hay que tatuarse en la frente que el domingo en Nueva York no es un día muerto, como en muchos destinos turísticos. El domingo las muchas tiendas de Times Square permanecen abiertas, hay un ambiente increíble y te reciben algunas chicas con el cuerpo pintado con la bandera americana dispuestas a hacerse una foto contigo a cambio de la voluntad.






14. Wall Street
El distrito financiero de Nueva York, en concreto la parte este, cerca de Water Street, tiene wifi gratis por la calle. Viene muy bien para consultar el mapa de Google Earth, por ejemplo.

Ahí también se encuentra el Toro y se dice que tocarle sus atributos viriles augura prosperidad económica. El consejo es que hagas la foto como puedas porque los japoneses lo acaparan todo y es un "quítate tú para ponerme yo". Por lo que si pretendes ser educado y esperar tu turno, vas mal. En la vida te harás la foto.



15. Queens




El barrio de Queens estaba repleto de casas impresionantes o mejor dicho, mansiones. Lo más curioso es que nos contaron que ese tipo de viviendas no eran las más caras y hablamos de unos cuatro o cinco millones de dólares
. Las imágenes recuerdan a series como Mujeres Desesperadas donde los vecinos compiten por tener el mejor jardín o donde se se hacen grandes barbacoas ;-)








16. Brooklyn Flea

Al caminar para llegar hasta el mercadillo (Brooklyn Flea), pasamos por casas en cuyas puertas las mismas familias tenían puestas mesas para vender los objetos que ya no usan. Se trata de una imagen archiconocida en series y películas americanas pero verlo con los propios ojos es otra historia. En España se hacen cosas parecidas, pero no es lo mismo y más cuando el cine se han encargado de mostrarte esa faceta de la ciudad y con las peculiares fachadas con escaleras detrás.






Una vez ya en Brooklyn Flea te encuentras decenas de puestos. No era nada barato y la temática es que fueran artículos de segunda mano (salvo cosas muy concretas). Pero lo que más nos gustó fueron los puestecitos de comida mexicana, italiana,  alemana (curiosamente sus salchichas era lo que menos bueno estaba) y dulces, entre otros. ¡Un diez para ellos! En cuanto a calidad es mucho superior a la comida callejera que te encuentras en pleno Manhattan y lo curioso es que el precio también era superior. 












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17. Americam Museum of Natural History
En el Museo de Historia Natural es posible llevarse de recuerdo un detalle muy bonito y original. Y es que hay una pantalla en medio del museo y solo hay que estar dispuesto a simular que se corre ;-)

En una pantalla del tamaño de un ordenador, se proyecta la imagen (como si de una película se tratara) de un taxi y un taxista, además de tú mismo como copiloto (solo se te ve la cabeza y parece que estás sentado junto al taxista). Y entonces comienza la grabación del vídeo que dura unos segundos: se ve a un taxista que va a toda prisa y tienes que mirar hacia atrás y poner cara de pánico porque te persigue un dinosaurio. En el instante, incluyes una dirección de correo electrónico y lo recibe quien tú quieras.

¡Ojo! el vídeo caduca a los dos meses.


18. La ruta del shopping

Si vas con poco tiempo pero no quieres irte sin hacer algo de shopping, en Broadway con la 34 th te encuentras Macys (gran centro comercial tipo Corte Inglés), una tienda Ricky´s (de cosméticos y champús), dos Duane Reade y dos Victoria´s Secret, todo muy cerca uno del otro. Sin distancia, ni trayectos. Se puede ir caminando porque sales de una tienda, das unos pasos, cruzas un paso de peatón y estás en otra tienda. Si sigues la calle hacia adelante te plantas en 5 minutos en Times Square y ahí está Sephora, la tienda M&M´s y la tienda Nerds (de caramelos). 

Podría contar mucho más pero creo que está bien. Si tienes alguna duda, no tienes más que preguntarme.


Espero que este post te sea de utilidad 
si viajas a Nueva York ;-)